De pronto. No me lo esperaba de pronto frente a quien me
acompaño tantas mañanas en aquellos fines de semana. ¿De pronto frente a mi M1?
Alegría al ver a quien me acompaño tantas mañanas en los Everglades, arrastrándonos
sobre el fango en lo que los tiros volaban por encima de nosotros.
Mi M1. A ver, el gordo de camuflaje aunque nunca lo
vi tirar un tiro en las prácticas del Campamento Rumbo Sur me entregaba mi M1
que le entregaba yo al terminar el entrenamiento. El mío junto a los otros fusiles veteranos
para entonces en manos de los últimos cubanos que creían en la lucha armada
contra los Castro los daba el gordo de camuflaje, nunca supe su nombre el tipo
era de cero palabras, ya dije nunca lo vi tirar un tiro y tras apuntar el
nombre entregaba el M1.
Mi M1. Alegría al ver a quien me acompaño tantas
mañanas en la manigua. ¿De pronto frente
a mi M1? ¿Cómo no me había previsto
podernos volver a ver durante mi visita a tal museo? Flashback total. Los entrenamientos que Cincuenta, nunca nos
dijo, al menos yo nunca supe su nombre y supongo al igual que muchos de
nosotros del campamento solo lo conocimos por su nombre de pila. Que si había estado en la compañía aquel cincuentón
de Cincuenta su nombre de pila que nos enseñaba infantería y sabotaje en las
mañanas de aquellos fines de semana porque íbamos los últimos cubanos que creían
en la lucha armada contra los Castro íbamos a derrotar a la dictadura por la
fuerza. Locura total. Así me decían amigos y familia. Locura total.
Estábamos infiltrados por el régimen cubano hasta la medula pero eso sería
para otro post.
Vuelvo a mi
M1. Amor a primera vista. Fácil, leve de llevar y siempre dando en la
diana. Es verdad que después con el
tiempo me fui con la china SKS que aun está conmigo aunque estos son otros
tiempos y se encuentra vacía en un closet de mi casa.
Mi M1. Mi primer amor en eso de apretar
gatillos. Mi M1. Mi primer amor. Nunca como la primera vez.
































