El colofón de la batalla territorial que tuvo al antiguo barrio habanero como locus primitivo fue la explosión social del 11 de julio del 2021, que convirtió a toda la isla en un inmenso “Actually, I’m in San Isidro” para las nuevas condiciones de geolocalización instantánea.
Luisma fue instantáneamente internado en prisión,
junto con Maykel Osorbo y otros mil protestantes. Pasaron cinco años y un
águila por el mar cabalgada por Donald Trump y Marco Rubio. El chavismo era
decapitado gracias a una operación relámpago de lo que se dio en llamar
“extraccionismo caribeño”. Al término de su condena, el actor político más
relevante de los últimos cincuenta años en Cuba fue tramitado como otra
mercancía y despachado en business class a
la Yuma.
Actually, Luisma is NOT in San Isidro!
