domingo, 2 de agosto de 2026
Hay una escena que se repite tanto en la historia cubana como en su diáspora: el pueblo que sufre bajo un mismo yugo termina, muchas veces, reproduciendo hacia adentro los mecanismos del régimen que dice combatir. Con la misma lógica de la dictadura, aplican el silencio para unos, el escándalo para otros y la impunidad para los que se reciclan bien, mientras, condenan públicamente a los que ya no pueden fingir, aunque sigan teniendo miedo por las amargas experiencias.: Lia Villares
Luis Manuel Otero Alcántara salió tras cinco años de prisión política denunciando a la dictadura con la imagen del «macho abusador»: un secuestrador de 9.4 millones de personas que exige remesas, comida, ayuda humanitaria a cambio de no matar a sus rehenes, mientras la comunidad internacional, año tras año, se la entrega casi sin resistencia. Es una imagen dura, pero exacta.
Sin embargo, lo que generó ruido no fue esta denuncia. Generó más ruido
una transmisión informal con el exprisionero plantado Ángel de Fana, después de media
década sin vida social, sin filtros que reconstruir, con una mente que,
cualquiera con sentido común lo entendería y hasta él mismo lo admite, salió de
esa prisión trastornada. No hace falta ser psiquiatra para saber que nadie
atraviesa un trayecto como ese y sale intacto.
Atenas, no Esparta: Luis Manuel Otero Alcántara y la indignación selectiva del exilio cubano
jueves, 23 de julio de 2026
La empresa Medicuba S.A. denunció un nuevo y oscuro capítulo del bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, tras la arbitraria retención en el puerto de Cartagena de Indias, Colombia, de dos contenedores con Valproato de Sodio de 500 mg en tabletas, un medicamento esencial para el tratamiento de la epilepsia.: Cuba X Siempre
La empresa Medicuba S.A. denunció un nuevo y oscuro
capítulo del bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos contra
Cuba, tras la arbitraria retención en el puerto de Cartagena de Indias,
Colombia, de dos contenedores con Valproato de Sodio de 500 mg en tabletas, un
medicamento esencial para el tratamiento de la epilepsia. La carga, se
encuentra secuestrada por la naviera alemana Hapag-Lloyd, la cual se niega a
entregar el flete alegando el estricto cumplimiento del bloqueo
estadounidenses.
Privar a la población cubana de este fármaco
esencial representa una amenaza directa a la salud pública, pues la epilepsia
requiere un tratamiento continuo e ininterrumpido para evitar crisis
convulsivas y el deterioro de los pacientes, convirtiendo esta retención en un
acto que atenta directamente contra el derecho a la vida y a la salud de miles
de personas, incluyendo niños y ancianos.
Desde Medicuba S.A. se exige a la empresa
Hapag-Lloyd la liberación inmediata de los contenedores y se denuncia ante la
comunidad internacional este daño deliberado, reiterando que el bloqueo es la
mayor barrera para el acceso a medicamentos en la isla.
miércoles, 22 de julio de 2026
Resulta hipócrita que el Departamento de Estado acuse a Cuba de promover acciones de subversión, cuando se conoce muy bien que es el gobierno estadounidense el que cada año destina decenas de millones de dólares de su presupuesto federal para subvertir el orden interno en Cuba, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno cubano. Lo hace el mismo gobierno que tiene un sucio historial de injerencia y violación del derecho internacional, que realiza ejecuciones extrajudiciales en aguas internacionales, practica el asesinato político, patrocina actos de genocidio, agrede países soberanos en todos los continentes del planeta e interfiere en los procesos electorales de Estados soberanos.: MINREX
Cuba rechaza, en los términos más enérgicos, el reporte publicado el 20 de julio por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, referido a la supuesta influencia subversiva de Cuba contra ese país. Se trata de un mediocre panfleto de propaganda. Pretende apuntalar el mensaje mendaz de que Cuba constituye una amenaza para los Estados Unidos, pretexto que dicho gobierno utiliza para el castigo colectivo y el genocidio contra el pueblo cubano. Busca, mediante la construcción de leyendas acusatorias, fabricar consenso para una eventual agresión militar.
Resulta hipócrita que el Departamento de Estado acuse a Cuba de promover acciones de subversión, cuando se conoce muy bien que es el gobierno estadounidense el que cada año destina decenas de millones de dólares de su presupuesto federal para subvertir el orden interno en Cuba, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno cubano. Lo hace el mismo gobierno que tiene un sucio historial de injerencia y violación del derecho internacional, que realiza ejecuciones extrajudiciales en aguas internacionales, practica el asesinato político, patrocina actos de genocidio, agrede países soberanos en todos los continentes del planeta e interfiere en los procesos electorales de Estados soberanos.
Es también hipócrita insistir en la mentira de calificar a Cuba como un Estado patrocinador del terrorismo. Es evidente que ni en éste ni otro informe se pueden presentar pruebas, ni el más mínimo indicio para tan ilegítima acusación, pues no existe, como consta a las agencias especializadas del propio gobierno estadounidense. Sí es de dominio público que en territorio estadounidense han encontrado protección y total impunidad quienes financian, organizan e instigan actos violentos y terroristas contra Cuba.
Se
inserta este reporte en el discurso del supuesto “terrorismo de izquierda”,
novedosa concepción que el gobierno estadounidense y, en particular, su
Secretario de Estado, se enfrascan en promover como el nuevo enemigo. Buscan así arremeter contra
todo rasgo progresista, compromiso social o manifestación de izquierda dentro y
fuera del territorio estadounidense, incrementar la represión e instaurar un
neomacartismo.
Se busca, en especial,
reprimir y atacar a la propia población estadounidense y atemorizar a quienes
expresan sentimientos solidarios, incluyendo a quienes denuncian la injusta
agresión de su gobierno contra Cuba. Se reconoce que crece en Estados Unidos
incluyendo entre los cubanos que allí viven y sus descendientes la posición
contra el cerco energético, el estrangulamiento de la economía cubana y la
amenaza de agresión militar.
Insiste el Departamento de
Estado en cuestionar los vínculos de Cuba con otras naciones soberanas, como si
hubiera desaparecido el Derecho Internacional. Manipula y desvirtúa la
trayectoria solidaria, anticolonialista e internacionalista de Cuba,
ampliamente reconocida, incluso dentro de Estados Unidos. Cada año ese país
sufre reiterado y contundente asilamiento en las Naciones Unidas por negarse a
poner fin al bloqueo económico.
Sin
poder disimular la oculta admiración por la epopeya de la Revolución cubana, el
informe muestra el pavor de una superpotencia nuclear ante el ejemplo del ideal
de justicia social y de defensa de la soberanía. Demuestra un complejo de inferioridad hacia un
programa de país que prioriza al pueblo por encima de las élites.
Como siempre lo ha hecho, Cuba seguirá fomentando las relaciones de amistad con el pueblo e instituciones estadounidenses, en estrecho apego al derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas.
La Habana, 21
de julio de 2026
martes, 21 de julio de 2026
¿Armas para qué?
Rubio con un informe nada novedoso sobre la infiltración de la dictadura de los Castro en los Estados Unidos en lo que Diazka dice que es lo normal el negocio del nieto de Raúl, eso sí sin mencionar su nombre, con la Yuma. ¿Armas para qué?
lunes, 20 de julio de 2026
La congresista republicana María Elvira Salazar (FL-27) admitió finalmente en español lo que antes solo concedía en inglés a los pundits antiinmigrantes de MAGA: su proyecto de Ley Dignidad excluye a un volumen crítico de refugiados e inmigrantes que llegaron al país en años recientes, lo que castiga de forma directa a cientos de miles de cubanos.: Roberto Céspedes
«Yo lo sigo diciendo… si [la
persona] entró al país en los últimos cinco años tampoco puedo hacer nada»,
reconoció Salazar en una entrevista con el programa Al Punto de Univisión 23, el fin de semana del 4 de julio.
La admisión opera como un revulsivo para
cientos de miles de cubanos con I-220A (Order of Release on Recognizance), el estatus
migratorio más vulnerable frente a la política de deportaciones aceleradas de
Donald Trump. Salazar los había defendido con vehemencia durante la gestión de
Joe Biden; sin embargo, el retorno de Trump a la Casa Blanca atemperó su
beligerancia, reduciendo su apoyo a expresiones ocasionales de aliento dentro
de una calculada ambigüedad retórica y legal.
De
hecho, su propia Ley Dignidad de 2025 (H.R. 4393) dividía prácticamente a la
mitad a los cubanos con I-220A que hoy viven en un sobresalto migratorio: de un
lado, los contemplados en la propuesta jurídica; del otro, los abandonados a su
suerte.
Se
estima que entre 450 mil y 500 mil cubanos fueron admitidos en el país con el
I-220A durante la administración Biden.
En términos prácticos: en caso de aprobación, el plan de
Salazar legalizaría a unos 250 mil cubanos, mientras una cifra estimada entre
180 mil y 250 mil (que arribaron después del 31 de enero de 2023) quedarían
excluidos de facto de cualquier posibilidad de regularización.
Ni
antes ni después los cubanos con I-220A tuvieron una oportunidad mejor.
Hace
unas semanas, los tres congresistas de Miami volvieron a cerrar filas. Esta vez
votaron a favor de una legislación que otorgó unos $70 mil millones para
financiar el Departamento de Seguridad Nacional y la ofensiva de deportaciones
masivas de Trump. Con su respaldo directo, ICE recibió $38.500 millones,
mientras otros $26.000 millones fueron asignados a la Oficina de Aduanas y
Protección Fronteriza.
Para
entonces, ICE había convertido a Miami en la capital nacional de las
detenciones de inmigrantes, con más arrestos que ninguna otra ciudad de su
tamaño en Estados Unidos. Ahora las patrullas de guardias encapuchados se han
incrementado todavía más. Están en vecindarios de Homestead, la Pequeña Habana,
Doral, Kendall y Hialeah.
Pero
nadie ha escuchado una sola palabra de Salazar, Díaz-Balart y Giménez.
Salazar a los I-220A: No puedo hacer nada por ustedes



