Cuba, el GAE y Estados Unidos: anatomía deuna calumnia de Estado
Existe una nueva onda en Cuba y en el exterior de ella. Este blog esta dedicado a esta nueva onda que expresa toda la diversidad del pueblo cubano dentro y fuera de Cuba.
Dice mi vecino sudamericano antes de darse su cotidiana vuelta por el barrio en bicicleta que Cuba va a ser Dubái. Ahora con los americanos pronto allá veras, hay mucho dinero que hacer me dice. No es solo mi vecino, en Miami el entusiasmo por una Cuba pujante para los negocios se siente entre muchos. Ahí está Jorge Mas, dice que con el exilio, con solo los cubanos y cubanoamericanos se levanta la isla del hundimiento, que si hay deseo de invertir a 90 millas, que él mismo meterá su mano en sus bolsillos por una Cuba mejor en pocos años y si Mas mete la mano en sus bolsillos seria de gran impacto económico para la mayor de las Antillas porque bien se sabe que sus bolsillos son grandes, llenos hasta arriba de dólares. No sé… que algo o nada viene eso sí y pienso en lo que compartió hace poco en conferencia Carlos Saladrigas y a ese como a Jorge Mas se le debe escuchar. Dice que la cosa es para un par de décadas que ahora mismo no hay quien quiera invertir en la isla y para que ese feeling cambie tiene que haber una fuerte inversión de parte del Gobierno estadounidense al mismo tiempo de un billetaje del Fondo Monetario Internacional. Dice mi vecino que Dubái. Dudo Dubái. Santo Domingo si tenemos suerte. No sé… va y con el cambio que viene todo se queda igual.
El Centro de Estudios sobre el Estado de Derecho “Cuba Próxima” comunica oficialmente que su director, Roberto Veiga González, ha tomado la decisión de regresar a Cuba para establecerse de forma permanente en su país. Este paso trasciende el gesto personal; es la decisión de representar, desde la realidad del pueblo herido por los apagones, la escasez y la fractura social, la propuesta política titulada: “La apertura acordada: Una hoja de ruta para la reconstrucción nacional”.
NOTA DE PRENSA: ROBERTO VEIGA GONZÁLEZ
El Chino Libre, un residente de La Habana de ascendencia china, pidió usar su apodo por miedo a represalias por compartir sus sentimientos sobre este momento en Cuba. El chef profesional intentó incursionar en pequeños proyectos de restaurantes emprendedores durante la última década, pero cada uno cerró, dice, debido a obstáculos y regulaciones arbitrarias impuestas al pequeño sector privado de Cuba por el gobierno. Más recientemente, ha intentado llegar a fin de mes ofreciendo servicios de catering para eventos especiales, incluidos varios en embajadas de la isla.
Cuba es su gente,
pero somos un pueblo que está agotado. En el pasado quizás escuchabas a la
gente hablar de alegría, música y la calidez del pueblo cubano. Eso todavía
está, pero no es lo mismo. Tenemos que despertarnos cada día buscando cómo
reunir una comida, sobrevivir sin electricidad. Temo que nuestra esencia como
pueblo se esté desgastando poco a poco.
No espero
salvadores, y ciertamente no salvadores provenientes de fuera de Cuba. Pero lo
que me queda claro es que tampoco podemos seguir usando factores externos como
excusa para todo lo que está pasando aquí. Decir “Oh, todo es por el embargo.”
Eso no es toda la historia.
Mi miedo es que
todo permanezca exactamente de la misma manera que está y ha estado. Que no
haya cambio, y que sigamos justificando lo injustificable aquí. Pero también
tengo esperanza, incluyendo que no quedará forma de seguir ignorando nuestras
luchas. Que las cosas comiencen a fluir libremente.
Esta noción de que
todos deberían tener acceso a la atención médica, a la educación, es justa solo
en teoría. Es algo a lo que cualquier país, incluidos los Estados Unidos,
probablemente debería aspirar a garantizar. Pero el problema surge cuando esa
idea evoluciona hacia un sistema que controla todo. Se convierte en un sistema
que limita las oportunidades y previene el crecimiento. Y entonces deja de ser
real. El acceso a la escuela o a la atención médica carece de sentido si la
calidad de los servicios está en un estado de deterioro, si los médicos,
profesionales y maestros carecen de las condiciones de trabajo adecuadas. Esto
no debería tratarse de idealizar un concepto o demonizarlo. Tenemos que mirar
la imagen completa.
Cuando
se va la luz en Cuba, simplemente me siento aquí, intento mantener la calma y
espero. Empiezo a pensar en lo que esto realmente representa. Cuando se va la
luz, no es solo un apagón. Lo que siento es un abandono total por parte de mi
gobierno.
Fuente: The Christian Science Monitor
"A él nadie lo va a secuestrar. Eso se lo puedo asegurar. Ni a él ni a nadie": Mariela Castro