Ayer se nos fue desde la diáspora cubana uno de los mejores hijos que ha parido Cuba. Se nos fue Marcelino Miyares. Brigadista, activista, empresario, visionario, mi amigo Marcelino se nos fue tras haber vivido grandes logros, felicidades y como en todas las vidas completas, desilusiones, rayas para el tigre, marcas de aprendizaje del ser actualizado. Se nos fue Marcelino Miyares y ahora me toca recordarlo. Católico de ir a misa y en la calle practicar su fe. En la calle es ahora me toca recordarlo cuando a pie íbamos en Ciudad México junto a otros hermanos de causa maravillados con la capital azteca mientras Adrian Leiva que siempre decía mejor la de Cuba o mejor en Cuba nos señalaba catedral, tal o mas cual cosa mejor la de Cuba o mejor en Cuba. Casualmente aquí Adrian dando charla en México tras introducirlo al público quien se nos acaba de ir. Por supuesto me toca recordarlo en las incontables, casi siempre inacabables, reuniones de Consenso Cubano, esa gestión de diversidad nuestra que ayudo a fundar en Roma en el octubre de 2004. Por supuesto me toca recordarlo al volante, esto es un avión Marcelino le dije, de su Porsche Panamera. Son sobre todo alegrías las que recuerdo junto a Marcelino. Por supuesto me toca recordarlo en lo más profundo.
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