Cuando la apertura de Obama los duros del Exilio cubano de Miami se lo querían comer con papitas fritas. Ahora ante la movida de Trump con los de la familia Castro con miras a abrir la economía de la isla el silencio de esos es ensordecedor. El runrún ya está confirmado. La Iglesia otra vez de intermediaria entre La Habana y Washington. Por lo pronto lo mejor que le pueda haber pasado a Díaz-Canel es la guerra en Irán porque el plan es sacarlo de la ecuación. Boom económico para el sur de la Florida y sus cubanoamericanos macetas, se forrarán con más billetes, ¿millones, billones más? Es verdad que el mercado de la isla no es el de Vietnam por ejemplo y mucho menos el chino pero hay oportunidades jugosas y los americanos están puesto. Están esperándoles para ser explotados los importantes yacimientos de minerales de níquel y cobalto, quinto en el mundo, además el petróleo que sí, es espeso y hay que limpiarlo pero ahí está como está el gas natural y una tierra rica para el cultivo que cubre casi un tercio del país. Está una brutal biodiversidad, extensos arrecifes de coral, manglares, arena de sílice, zeolita y piedra de caliza. Y el mayor de todos los recursos naturales de la isla, los cubanos. Pasar de un colonialismo soviético en antaño a uno estadounidense quizás traiga alivio para las penurias que sufre nuestro pueblo pero sigue siendo colonialismo.
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