No había FaceTime ni internet ni nada semejante y entonces nunca más volví a ver a mis abuelas que se quedaron en Cuba. Con ellas también mi abuelo, el padre de mi papá se fue al otro mundo cuando mi viejo era joven, y tías, tíos, primas, primos, mis amigos del barrio de Versalles en Matanzas, todas y todos se quedaron y salvo a los que salieron de la isla años después para no volver o de visita a Miami, nunca más volví a verlos. Por supuesto mi historia no es excepcional y junto a mi seguro muchos se identifican con Marleidy Muñoz aquí donde toca profundo la herida abierta por dentro que tantos llevamos.
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