jueves, 5 de marzo de 2009

Planeta (I)





Planeta (I)

Pablo Rodríguez Carvajal

Cuba es otro planeta. En otra galaxia. J. J. Benítez puede, con todo el derecho que asiste a un periodista especializado en investigaciones de grandes enigmas, hacer una hipótesis sobre la existencia de vida en otros planetas. Pero aun él, cuando habla de lo que ha encontrado en su larga búsqueda dice “creo”. Y asegura que “cuanto más seguridad tiene alguien en la respuesta que da y dice que tiene la verdad, menos hay que creerle”. Y CREO, que al menos en eso, JuanJo tiene toda la razón.

Cuba es un planeta errante que vaga en el espacio. El telescopio que lo descubre se encuentra dentro. Ese es uno de los elementos que lo diferencian de otros cuerpos que orbitan ese inmenso espacio. En la disidencia, ese pequeño planeta dentro del planeta, es donde se encuentra ese telescopio. Y sin acercarse a ese instrumento, aunque sea a la distancia, todo ajiaco de crítica, por pro democrático que sea, carece de los necesarios condimentos para darle el sabor que lleva. Ahora, pongámosle el ajo.

Mientras las fuerzas del régimen transportaban a varios opositores en un carro-jaula desde Matanzas a Santa Clara, en el mes de junio de 2008, para impedir que protestaran frente a una prisión, estos, donde quiera que en la carretera se cruzaban con alguien de la población gritaban consignas en favor de los derechos humanos, al tiempo que recibían más golpes de sus represores. Entre éstos, cubanos que llevan muy en alto sus principios, se encontraban tres mujeres jóvenes: Iris Tamara Pérez Aguilera, Idania Yanes Contreras y Yesmy Elena Mena Zurbano.

En otro caso, en La Habana, a finales del mismo mes de junio, se produjo otra de las tantas golpizas que caracterizan ese “guetto”. Y estas fueron las palabras de Yuniesky García López, un joven santaclareño que no rebasa las 104 libras de peso corporal, luego de recibir golpes a manos de un agente de la Seguridad del Estado mientras que, esposado dentro de un carro patrullero, gritaba consignas: “Pero van a tener que seguir dando piñazos. Ellos largan los nudillos o yo largo la quijá”.

Como siempre que se generaliza se peca, también se peca --por omisión-- cuando se dan nombres. Por ello aclaro que estos no son los únicos jóvenes que día a día luchan por la libertad e integración de ese planeta errante a la galaxia.

Los que acabo de mencionar no forman parte del anquilosamiento. Las viejas figuras del régimen sí. Las viejas figuras de la oposición también. Pero estos últimos, los unos y los otros, no representan a toda la especie de ese planeta.

“Las matemáticas nos confrontan con ciertas verdades infalibles: el número de los insatisfechos aumenta, pero el grupo de los que aplauden no gana nuevas “almas”. Como un reloj de arena, cada día cientos de pequeñas partículas de desengañados va a parar justo al sitio contrario donde una vez estuvieron. Caen hacia el montículo que formamos los escépticos, los excluidos y el coro inmenso de los indiferentes. Ya no hay retorno al lado de la confianza, porque ninguna mano podrá darle vuelta al reloj, poner arriba lo que hoy está definitivamente abajo. El tiempo de multiplicar o sumar pasó hace rato, ahora los ábacos operan siempre con restas, marcan la interminable fuga en un solo sentido.” Esto lo dijo Yoani Sánchez en su Blog Generación Y, bajo el título de “Reloj de arena”.

Por hoy ya basta. Es mucho lo que hay por decir sobre este enigmático planeta que indiscutiblemente tiene muchos matices. Por tanto, en otros comentarios, seguiremos navegando para conocer más. Mientras, damos gracias a quienes critican. Ellos dan FE del valor de la democracia; nos llaman a analizar nuestras posiciones; a reflexionar para ser mejores: como seres humanos; como agentes promotores de la libertad; y más que todo…porque es un ejercicio diametralmente opuesto al totalitarismo.

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